El hammam marroquí es muy común como ritual local y como experiencia relajante. Comienza en una cálida sala de hammam llena de vapor que ayuda a relajar los músculos y abrir los poros.
Después de un tiempo para aclimatarse al calor en un ambiente tranquilo, se aplica un jabón corporal a base de ingredientes naturales de argán y oliva y se exfolia suavemente la piel con un guante texturizado para eliminar las células muertas y mejorar la circulación.
Después de un enjuague a fondo, se aplicarán cremas hidratantes naturales, como la crema de argán, para nutrir la piel. El tratamiento deja en el cuerpo una sensación de frescor y bienestar y le introduce en una auténtica tradición de bienestar marroquí.